MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA
Así toda la vida; errancias, cantos,
Mares, desiertos, ciudades,
Reflejos fugaces
De todo lo perdido para siempre.
La llama se agita, suenan las trompetas,
Corceles amarillos brincan en el aire
Mientras la gente inquieta habla,
Al parecer de la felicidad.
Otra vez el éxtasis y la aflicción.
Otra vez, como antes, como siempre,
El mar agita sus crines plateadas
y los desiertos y las ciudades se levantan.
Cuándo será -al fin- que sublevado
Del dueño seré yo de nuevo yo,
Un aborigen sencillo, adormecido
En alguna tarde sagrada
1907 - Nikolai Gumilov
LA CANCIÓN DE AENGUS ERRANTE
Salí hacia el bosque de avellanos,
Porque tenía un incendio en mi cabeza,
Y corté y pelé una rama de avellano,
Y enganché a la hebra un fruto del bosque;
Y durante el vuelo de las polillas blancas,
Y titilando las estrellas como polillas,
Dejé caer aquel fruto en la corriente
Y capturé una pequeña trucha plateada.
Cuando la hube dejado en el suelo
Fui a soplar el fuego ardiente,
Pero algo crujió en el suelo,
Y alguien me llamó por mi nombre:
Se había convertido en una chica de tenue brillo
Con flores de manzano en su cabello
La que me llamó por mi nombre y corrió
Y se desvaneció a través del aire que iluminaba.
Aunque estoy viejo de tanto vagar
Por hondonadas y tierras montañosas,
Descubriré adonde ella ha partido,
Y besaré sus labios y tomaré sus manos;
Y caminaré a través del largo y jaspeado césped,
Y arrancaré hasta el fin de los tiempos
Las plateadas manzanas de la luna,
Las doradas manzanas del sol.
1897 - William Butler Yeats 1897